¿Que es el destino? ¿Estamos condicionados por él?

jueves 18 de junio de 2009


(Tomo prestada la frase de Ramón)

¿El destino aparece ante nosotros como un desconocido absoluto?


Depende de varios factores, aunque el más importante es si creemos o no en él.

¿Pero que significa realmente esa palabra?

Si tomamos su definición de la cercana "wikipedia" (os invito a leer la página)

"Destino es el poder sobrenatural que guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es muy fatal. En la cultura occidental la mayoría de las religiones han creído en formas de destino, especialmente relacionada con la predestinación."

Uff... Siento respeto por esa frase cuando indica:
"...a menudo es muy fatal...".
Hasta en su definición se relaciona el destino con algo negativo. Nada más lejos de ello. El destino simplemente es algo que nosotros mismos nos hemos propuesto previamente pero que no sabemos que lo hemos hecho.

Si partimos de la base de que nada ocurre por azar, que la casualidad no existe, solo la "causalidad" (relación causa efecto). Que al no conocer todas las causas es impredecible saber los resultados de nuestras acciones. El destino jugaría en todo ese entramado un papel más importante de lo que nosotros creemos.

Claro que para vislumbrar el alcance de todo lo expuesto nos hace falta un mínimo de "Fe". No me refiero a la palabra que se utiliza para creer en Dios. Aunque no dudo de su existencia como expresión máxima creadora. Digamos que estamos un poco lejos de comprender la naturaleza de ese "Ser" y por ello debemos de momento limitarnos a nuestra propia existencia, más cercana y fácil de llegar a conocer y entender.

Pero unas pocas líneas antes he mencionado que nosotros somos los que proponemos nuestro propio destino. ¿Es eso cierto?

Al ser humano, limitado en un cuerpo de materia le es difícil llegar a establecer vínculos con algo que no entiende. Que se suele llamar "sobrenatural". Cuando aparece esa palabra algunos huyen de ella como de la peste. No por ello de deja de ser cierto que ocurren ciertos hechos a los que no se les puede dar ninguna explicación lógica o científica. Si ocurren es por algo. No todo lo que no tenga explicación por parte de nuestro limitado cerebro ha de ser falso. Lo que ocurre es que no tenemos todos los datos para poder analizar con ecuanimidad esos hechos.

El ser humano a través de los tiempos ha creído en el destino como un plan divino que no se puede cambiar por mucho que queramos. Si bien es una teoría razonable, realmente podemos cambiarlo si así lo deseamos. Cosa por otro lado, quizás nos conlleve a no acabar haciendo lo que debíamos hacer. No entraré en porqué existe la maldad o las calamidades, porque para entenderlas previamente hemos de conocer quienes somos y que hacemos aquí.

Llegado este punto la controversia seguramente se habrá creado en vuestras mentes. Unos estaréis pensando que el que escribe tiene algún grado de "locura", otros “creeréis”, simplemente porque pensáis de forma parecida y en el resto se creará una duda "razonable" que os llevará a haceros muchas preguntas. Casi todas sin solución aparente. Esas respuestas están en nuestro interior. Como la mayoría de otras muchas menos trascendentales. Quién de nosotros no ha "oído" esa voz que nos indica que nos estamos equivocando y aún así no le hemos hecho caso, fracasando en algún proyecto o tomando decisiones incorrectas. Si aprendemos a entender la voz interior que todos llevamos dentro con el tiempo el destino y la causalidad se hacen grandes aliados.

Porque amigos míos, por muy absurdo que parezca, aunque me toméis por "loco". El famoso destino, es tan solo una guía, que nosotros mismos hemos escrito para ayudarnos a tomar las decisiones correctas en cada dilema o incógnita que se nos presente en la vida. Porque el ser humano es algo más que materia que se desintegra cuando dejamos este mundo. Esa materia es tan solo una vestimenta que utilizamos para vivir nuestra existencia terrena. Si llegamos a entender ese extremo, entenderemos otras cosas que nos maravillaran sin duda.

Hasta que llegue ese momento deberemos seguir buscando nuestro propio camino. Entendiendo las señales que nosotros mismos pusimos para ayudarnos a completar el libro de nuestra vida.

...

¿Quiénes somos? ¿Que hacemos aquí?

martes 16 de junio de 2009


Muchas veces nos hacemos esas dos preguntas y no siempre encontramos la respuesta. Voy a intentar dar algo de luz a esas dos cuestiones a modo de reflexión.

Si lo miramos desde el punto de vista literario, diríamos que somos simples personajes en la novela de nuestra vida. Unas veces protagonistas otras tan solo actores secundarios. Seguimos la trama según la escribe la mano oculta del destino. No siempre acabamos siendo un best-seller, ni tan siquiera una novela mediocre. La mayoría de veces somos un libro incompleto, olvidado en un cajón. Una obra que espera ser algún día acabada y que por desgracia no siempre es así.

A ojos de la sociedad solo los triunfadores son los que permanecen en el recuerdo durante mucho tiempo. Tanto a nivel económico, político o en el resto de ámbitos. Pero en el mundo esos personajes son escasos, si los comparamos con el resto de mortales. Por lo tanto la mayoría de nosotros pasamos por la vida como personas anónimas.

¿Que hace que unos tengan más suerte que otros y puedan triunfar en la vida? Ciertamente es una pregunta con una respuesta difícil. Depende como se mire. Porque cada uno se ha de proponer sus propias metas y lo que para unos es un simple hecho para otros puede ser un gran triunfo y viceversa.

Podríamos entonces contestar a la primera pregunta con lo siguiente:

Somos seres humanos en busca de nuestro propio destino. Un destino del que no siempre tenemos conocimiento. Que realmente existe y que debemos encontrar…

¿Quién no se ha preguntado nunca el motivo de su propia existencia?

¿Para que estamos aquí?

Al no tener idea de quienes somos difícilmente podemos saber que hacemos aquí y ahora. Por lo tanto es indispensable conocer la respuesta a la primera pregunta, si queremos contestar la segunda. Pero esto es un galimatías. Si para saber quien soy necesito buscar mi destino y no lo encuentro ¿significa eso que estoy perdido? ¿Qué no sabré nunca que hago aquí?

Posiblemente así sea. Si no tenemos conocimiento veraz de quienes somos, jamás alcanzaremos a saber que hacemos realmente en este mundo.

Así es de sencillo.

Cena con recuerdos...

jueves 28 de mayo de 2009



Es una cena muy especial. El homenajeado, compañero de fatigas durante muchos años, por fin se ha liberado de las ataduras de su empleo. El resto lo miramos con sana envidia. Todavía es joven..., ha tenido suerte..., ahora podrá dedicarse a disfrutar de la vida...

Un grupo dispar. Personas que hacía años que no veía. Maldita memoria. No me atrevo a dirigirme a alguno de ellos porque no recuerdo sus nombres. Una vez fuimos compañeros, comimos juntos, tomamos café. Ahora solo son una cara más. Un vago recuerdo. El tiempo transcurre e inevitablemente olvidamos a ciertas personas. Así es la vida. Echo en falta a algunos. No habrán podido asistir por algún motivo especial.

Observando las caras de los comensales vuelven a mi memoria algunos hechos ya olvidados. Veinticinco años dan para muchas historias. La mayoría las recuerdo con alegría. Algunas con un punto de tristeza. Pero no es momento para sentimientos negativos. La noche empieza ahora. La comida y la bebida corre ya por la mesa. Miro a mi compañero y amigo que preside la mesa. Su rostro refleja la liberación. Está tranquilo, aunque en algún momento de la noche,no puede por menos que expresar la emoción por las palabras de los presentes.

La sobremesa me permite charlar con alguno de mis antiguos compañeros para contarnos algunos hechos relevantes ocurridos durante este largo periodo de ausencia. Me cuentan que han tenido hijos, o los que ya tenían, han cursado estudios universitarios y disfrutan de un buen empleo. Siento alegría al saberlo porque a alguno de ellos los ví nacer y ahora son adultos independientes. El tiempo transcurre sin que el ser humano lo pueda evitar. Una nueva generación se abre paso en la sociedad.

Pienso que a muchos de nosotros todavía nos queda un largo camino que recorrer hasta que llegue un día como el de hoy. Entonces seremos nosotros los homenajeados. Mientras tanto, deberemos seguir con nuestra rutina laboral, nos guste o no.

Ya de vuelta en el coche, comento con mi mujer que la suerte nos ha sonreido en muchos aspectos de nuestra vida. No me arrepiento de las decisiones que tomé en su momento. Me han llevado hasta el punto en el que me encuentro ahora. Soy feliz con lo poco que tengo, porque he aprendido a apreciar las pequeñas cosas que nos regala la vida a diario.

Amigo Manolo

miércoles 13 de mayo de 2009


Te conocí cuando solo era un adolescente. Me pareciste entonces un tipo, extraño. Pelo largo, poco hablador, serio y huraño. Un día nos unió la informática. Unos cacharros con pantalla verde y las siglas IBM en el frontal. En aquellos tiempos ya éramos algo más que compañeros. Recuerdo el día que la pantalla te preguntaba:

“¿Esta Ud. Seguro?” –El cursor parpadeante esperaba tu respuesta…

Y dijiste:

–Claro que lo estoy –Formateando el disco duro del servidor de datos.

Ese eras tú. Una persona segura de si misma. Capaz de emprender cualquier proyecto con la convicción de llevarlo a buen fin.

Durante todo el tiempo que estuvimos juntos, tuve la suerte de compartir contigo: parte de nuestro tiempo, anhelos, tristezas y alegrías. Discutíamos a menudo, pero siempre llegábamos a un acuerdo. “El roce hace al amigo”. Conseguiste con el tiempo que acabara apreciándote tal como eras. Porque aunque a los ojos de los demás aparentabas ser muy “duro”. Tenías un corazón muy grande, que tuve la suerte de descubrir.

Eso sí. Queríamos ser diferentes al resto. Los “usuarios”. Porque nosotros éramos “Informáticos”. Una especie de “superhombre” a ojos del neófito. Capaces de poner en marcha el ordenador cuando decidía tomarse unas vacaciones, simplemente porque lo habían desconectado de la corriente. Impresoras que no imprimían. Por falta de papel o tóner. O aquel teclado al que no le sentó bien un café de máquina automática. El día que aparecieron los “ratones”, no los que corren por el suelo y tienen cola. Pudimos disfrutar de un sinfín de anécdotas. Cuando Bartolo intentaba utilizarlo en el aire como si de un mando a distancia de tratara. Que tiempos aquellos…

La vida tiene esas cosas. Acaba uniendo a las personas más allá de un simple empleo. Aunque nuestros caminos se separasen un día, dentro de nosotros permanecieron todos esos momentos compartidos. Hoy es un día especial para ti. Me alegro de poder estar presente para decirte con toda sinceridad que has sido uno de mis mejores amigos. Que te deseo lo mejor, en esta nueva etapa que se inicia para ti. Y que siempre tendrás un rinconcito en mi corazón donde guardo los mejores recuerdos de las personas a las que quiero. Porque lo curioso del caso es que:

Solo recuerdo haber pasado buenos momentos a tu lado…

Feliz cumpleaños Miriam

lunes 4 de mayo de 2009


4 de Mayo del 1978

Aquel, todavía adolescente, poco se imaginaba las vicisitudes que le esperaban en la vida. Ahora era "padre". Palabra que costaba asimilar cuando se tienen 19 años. La niña pequeña y frágil que sostuvo durante unos minutos en sus brazos parecía tranquila. La miró con una sonrisa tomando aquellas manitas cerradas con su dedo indice.

Desde aquella perspectiva no podía ni imaginar que algún día crecería y se convertiría en una mujer. Pasaron los años. No siempre estuvo a su lado, aunque una parte de ella seguía en su interior.

Hoy es un día muy especial para ella, para su madre y para mí. Puedo estar orgulloso de mi hija mayor. Sé que ella también lo está de su padre.

Felicidades Miriam

Tu padre que te quiere

Cronicas de un Taller Erótico

lunes 27 de abril de 2009


Inicialmente aburrido, pronto Ramón nos encargó el primer ejercicio para caldear el ambiente. Debíamos formar con las palabras: Plutonio y Crucifijo una frase erótica. Aparecieron caras de asombro en todos los presentes. Como pretendía nuestro profesor, que semejantes "palabros" tuvieran cualquier connotación erótica. JuanMa siempre al quite preguntó, si no se habría equivocado de taller. Salvo por la camiseta que vestía el docente y el perchero sobre la cabeza del propio JuanMa, poco erotismo desprendía el ambiente. Ramón insistió diciendo que en caso de no formular correctamente, deberíamos desprendernos de una pieza de ropa. Lo que no entiendo es porqué nadie acabó de forma adecuada ese primer ejercicio.

Por fin parecía que habíamos entrado en materia. La tarde prometía y tras los siguientes ejercicios, encontrabas montones de ropa dispersados aquí y allá.

Un descanso para disfrutar de un buen café, colacao para el pequeñín, nos devolvió de nuevo a la tarea. Poker erótico de palabras y lecturas varias de sensuales o claramente, pornográficos textos.


Para rematar la tarde Se propuso el siguiente ejercicio literario: Intercambio de parejas.

Algunas caras se turbaron. Se oyeron risitas contenidas y el fondo sur aplaudió de forma enérgica.

Ramón matizó: Intercambio de parejas de palabras, o es que habíais creído otra cosa, mientras lucía una nueva y curiosa camiseta del "National Pornografic".

Cumplidos todos los ejercicios de ese primer día, decidimos que una buena cena podría servir como colofón final a una tarde inmejorable.
El lugar elegido sorprendió por el nombre: "Come, bebe y calla".
Comer, comimos. Beber, bebimos incluso más de la cuenta. Callar..., pero como se puede hacer callar a todo un grupo que acaba de salir de un taller erótico. Imposible tarea la verdad.

Mientras las más modositas se retiraban a sus aposentos el resto, rebosando erotismo contenido, decidió darse una vuelta por la plaza del pueblo. En unos de aquellos antros de perdición acabamos. Luces psicodélicas, sonidos estridentes y bailes exóticos por parte de la comunidad femenina.

No recuerdo la hora que era cuando volvimos al hotel ni siquiera recuerdo si llegué a la habitación. Bueno al menos desperté en la que me habían asignado.

Los hados decidieron que nos habíamos portado muy mal el día anterior y nos condenaron a sufrir un temporal de lluvia que nos aguó la fiesta.

Del domingo recuerdo vagamente que Ramón se quitaba contínuamente la camiseta. Que se habían acabado las "chuches" con formas diversas relacionadas con partes del cuerpo que normalmente no se enseñan y la entrega de diplomas. La comida de despedida, donde el "rabo" de toro, los pescaitos y las famosas berenjenas a la miel fueron platos protagonistas. Nos permitió acabar con los tabues preconcebidos y se originó una orgía literato-erótica, que seguramente recordarán durante mucho tiempo los nativos del lugar.

Las despedidas son siempre tristes y cuando has pasado casi dos días con gente encantadora mucho más.

Cada mochuelo a su olivo. Cada oveja con su pareja.

P.D.
Ciertas prendas y objetos eróticos se perdieron en el taller por lo que si alguien los ha encontrado que se ponga en contacto con Ramón en su numero:

69 6969 69

Crónicas de las zapatillas viajeras (3)

miércoles 22 de abril de 2009


Las zapatillas viajeras


Gijón – El reencuentro


El 26 de Noviembre del 2008 era un miércoles más en la historia de un hombre que en ese momento sufría en silencio los avatares que le habían proporcionado la vida. Al volver del trabajo se sentó como otros días delante del portátil para escribir la entrada del blog que comenzaba así:

“Cuando salía de mi casa esta mañana, el aire gélido invadía la calle y me ha acariciado el rostro con esa frialdad característica del invierno, que al parecer quiere llegar con esa prisa típica del niño, que no puede perderse su programa preferido de la tele.

El termómetro del coche marcaba -4ºC, me ha parecido un despilfarro esa temperatura tan baja. He sonreído al pensar en aquella lata de cerveza que tengo en la ventana de la cocina, y me hace las veces de nevera durante esta transición a mi nueva vida. Seguramente estará más que congelada, lástima anoche no acordarme de ella.

Como otros días he tomado ese camino que me lleva hasta la empresa donde trabajo, aunque previamente debía hacer una corta parada para tomar ese café, que seguramente me quitaría el frío que se había introducido en mi cuerpo…”


Finalizaba esa corta historia con estas frases:

-Bueno... tomaré otro café con mis compañeros y daré una vuelta por los blogs de mis otros amigos, para ver que se cuentan, he pensado al llegar.
Cuando por fin he podido hacerlo mi espíritu se ha tranquilizado de nuevo. Leyendo esas historias, puedo sosegar mi ánimo y me da fuerzas para continuar, otro día más.


Poco intuía entonces el giro que daría a mi vida en solo unos meses. Los días pasaban uno tras otro como los trenes en una estación. Tan solo esas lecturas que menciono me ayudaban a seguir en pié. Los comentarios a ese texto de uno de mis compañeros de blog Ave Mundi parecían intuir el futuro no muy lejano. Pero en ese momento no acababa de darme cuenta de ello.

“Conozco perfectamente esa sensación que transmites de forma genial con este relato de la cotidianidad, y creo que los dos sabemos, que ese trabajo que te recuerda cada día, y más en estas mañanas de hielo, que somos "bichos terrenales"; pasará como pasa todo. Y se, porque tu lo sabes también muy bien, que la vida te volverá sorprender, pero esta vez con una sonrisa y quizá antes de lo que imaginas.”

Quizás el crudo invierno había congelado lo poco que quedaba dentro de mí, impidiendo que pudiera avanzar en la dirección correcta. Ni siquiera sabía entonces cual era el camino que debía tomar. Era más fácil en ese momento dejar pasar los días y las semanas, esperando que las cosas se arreglasen por si solas.

Celia siempre atenta a mis entradas escribió unas frases que me hicieron salir de aquel letargo que mantenía dormidas mis ganas de avanzar.

“Un buen relato. Lleno de sinceridad y con la claridad de las imágenes en cada palabra. La vida está llena de etapas. Tenemos que extraer todo lo bueno que nos brinda cada una. ¿Ves? Si estuvieras todo el día al lado de la persona amada, no podrías darte cuenta de lo que sufres sin ella.”

Etapas. Esa era la clave: “La vida está llena de etapas”. Debía considerar mi situación como una etapa más. Extraer lo positivo de ella y seguir ese camino nuevo que me proporcionaba la vida en ese instante. Hasta hacía solo unos meses me había considerado una persona fuerte, segura de si misma. En aquellos momentos dudaba si eso era realmente así. Había cometido errores. No cabía la menor duda. Pero debía aprender de ellos.

"Cuanta razón tienes Celia. No estoy contento de todo lo que me regaló mi etapa anterior, pero he aprendido que cada segundo cuenta. Y también he aprendido a sufrir en silencio por no tener a mi lado a la persona que amé y que todavía ocupa su espacio en mi corazón. Aprendo cada día y no dejaré de hacerlo, porque eso me hará con el tiempo más fuerte y mejor persona y seguramente no cometeré los mismos errores de nuevo."

“Con el tiempo”. Pero cuanto debía pasar para que mi vida se estabilizara de nuevo…

Tres días más tarde el 29 decidí empezar a cambiar mi vida. Una libreta y una pluma, fueron los impulsores de ello. Objetos ambos que llevaría conmigo en muchas ocasiones y que serían fieles testigos de otros muchos hechos que me ocurrirían. Tenían además una misión que ni yo mismo sabía todavía …

* * *

Conocer a una persona en la distancia que proporcionan los comentarios de un blog no es suficiente para hacerse una imagen concreta sobre ella. Desde el primer minuto, Celia no defraudó mis expectativas. Ese encuentro parecía más un reencuentro entre dos amigos que se conocen de toda la vida y que han estado un cierto tiempo sin verse. En mi interior algo me decía que esta visita acabaría forjando una verdadera amistad más allá del mundo virtual. La mujer que tenía ante mí desprendía un halo muy especial, casi mágico. Si tuviera que dar una definición de ella diría que es: Elegante, atractiva, culta, inteligente y campechana. Sus escritos además así lo muestran. Desde el primer momento percibo además, que posee un interior muy rico en experiencias de todo tipo.

Tras acomodarnos en el hotel, bajamos para iniciar nuestro primer paseo, que por dos horas nos llevará a tomar un primer contacto con Gijón, de la mano de nuestra amiga.

Gloria y Celia desde el primer minuto se han hecho íntimas y charlan animadamente mientras voy tomando algunas instantáneas de los lugares por los que pasamos, que luego formarán parte de esas “imágenes para el recuerdo” que guardo en otro de mis blogs.

La tarde transcurre con naturalidad. No parece que solo haga dos horas que hemos llegado a la ciudad. Hemos puesto en antecedentes a Celia de nuestro viaje y la conversación mantenida con ella ha acercado aún más nuestros interiores. No pongo en duda que hay una parte, llamémosla espiritual, muy importante en este encuentro. Como diría ella “nuestras Almas se han reencontrado de nuevo”.

Hemos quedado con Jose Luis, su marido para acercarnos a “Las Delicias”. Allí pasamos cerca de una hora hablando de forma distendida mientras tomamos un refrigerio. Unas fotografías dejaran constancia de ese hecho.

Esa noche somos sus invitados y tenemos el placer de conocer de cerca el lugar de “trabajo” de Celia. Unos cuadros en la pared me recuerdan que además pinta. Utiliza para ello una suavidad de colores que da a cada obra un estilo muy particular. Escritora y artista, no se puede pedir más si además brilla con luz propia. Mientras cenamos. Celia y su marido nos hacen sentir como en nuestra propia casa. He de reconocer que hemos tenido una acogida excelente por su parte.

Cuando por fin se hace la hora de volver al hotel sigo sintiendo en mi interior la felicidad que me ha proporcionado ese encuentro. Así se lo comunico a mi mujer y ella confirma haber sentido lo mismo. La noche invita a reflexionar sobre todo lo acaecido. En mis sueños sigo caminando junto a mi amiga mientras una paz interior me invade…
* * *

“Particularmente no creo en la casualidad. Tal vez en la causalidad. Es posible que todo sea por algo, y las vivencias de cada cual hacen que completemos el puzzle de la vida. Quizás para conseguir algo tienes que creerte firmemente que lo conseguirás. Y tú mismo has de visualizar la circunstancia tal como quieres que sea. A lo largo de mi vida, me ha "funcionado" muchas veces.”

Celia me escribía esto en el mes de Diciembre, cosa que comparto con ella. Creí en este viaje desde el primer día. Un recorrido por una parte de mi vida que atesora momentos felices y otros que lo fueron menos. Estos últimos quedaron atrás definitivamente

Amanece nuestro segundo día en Gijón. La previsión de lluvias se queda tan solo en eso. El sol parece invitarnos a disfrutar de una jornada espléndida. Tras el desayuno Celia aparece puntual en el hotel, vestida con un conjunto verde y unas zapatillas que hacen juego con las que llevo puestas. Un abrazo de amistad compartida es el preludio de un nuevo e interesante paseo que nos llevará a conocer algo más sobre la vida de nuestra amiga y de los lugares que para ella fueron alguna vez importantes.

No hemos andado ni cinco minutos cuando dos jóvenes portando una cámara y un micrófono nos requieren para una entrevista, a lo cual accede nuestra amiga. Mientras contesta a sus preguntas con esa naturalidad que la caracteriza, “atrapo” el momento con mi cámara. Los tres nos reímos por el oportuno hecho acaecido y seguimos caminando por unas calles que a esa hora ya muestran el bullicio de la gente en las terrazas y los cafés por los que vamos pasando.

Llegamos al puerto que presenta marea baja, donde Celia nos explica los pormenores de alguno de los edificios cercanos. Desde allí subimos al Cerro de Santa Catalina, una colina desde la que se divisa toda la ciudad. Antiguo acuartelamiento, el ayuntamiento recuperó esos terrenos en el año 1982. En su cumbre, abriendo sus brazos al mar, se puede contemplar una vanguardista escultura de Chillida. "El elogio del horizonte", que se ha convertido en el símbolo de la ciudad de Gijón.

El sol nos permite ponernos en “manga corta”, mientras bajamos por el otro lado con dirección de nuevo al centro. Pero antes hemos de hacer un alto en el paseo para disfrutar de una buena comida. El lugar elegido nos permite contemplar durante todo el tiempo ese mar ahora en calma.

Aprovecho ese momento para entregar la libreta de tapas imitación a piel, junto con la pluma que he llevado todo el tiempo conmigo, a Celia. Le invito a escribir algo en ella, a lo que accede con una sonrisa.

"Ayer, día 7 de abril he reconocido a dos amigos. Y digo reconocido porque mi sentimiento y mi Yo, sabían de su energía. Hoy hace Sol en este lugar junto al mar y me siento feliz al saberme parte de un Todo de los que formamos parte estas estrellas que vivimos en el firmamento de la Esperanza.

Es bueno cambiar impresiones y palpar sentimientos. Es bueno ampliar el horizonte con esos barquitos que viajan acá y allá, que van y vienen."
Un beso


A diferencia de aquel relato cuyo título era “Deseos y paseos que el tiempo no quiere parar”. Hoy, con la cámara al hombro, si somos turistas en una ciudad que a pesar de todo, no nos parece extraña, porque la persona que nos acompaña nos hace sentir en ella, como si fuera la nuestra.

Me viene a la mente algo que escribí entonces, en esa libreta marrón y que decía:

“… El tiempo transcurría sin parar aunque él lo deseaba con toda su alma… Cerró los ojos y dijo: Deseo que esto nunca se acabe, ¡que el tiempo se pare!...”

Las circunstancias en las que escribo esa frase son ahora similares. El tiempo parece hacerme caso y nos permite disfrutar de cada segundo que pasamos junto a Celia.

Otra vez de nuevo en la calle, para volver sin prisas al centro de la ciudad. Pasamos por el colegio donde estudió de pequeña. Un edificio con aspecto de “castillo”. Alguna anécdota sobre monjas y continuamos hacia la plaza del ayuntamiento y desde ella de nuevo al Paseo de Begoña que nos llevará de vuelta a nuestro hotel. Una vez en él decidimos visitar el parque de Santa Isabel, situado frente al edificio donde reside Celia. Un precioso lugar con un gran lago artificial donde residen una gran variedad de aves acuáticas.

Durante cerca de una hora paseamos por ese bello y tranquilo lugar. Me alejo de las dos mujeres para tomar buena cuenta con la “Canon” de algunas imágenes insólitas. Mientras tanto reflexiono sobre el enfoque que quiero dar al libro que en estos momentos estoy escribiendo. No puedo obviar que este viaje es muy especial para mí. Aunque ya he andado parte del camino todavía me queda mucho por recorrer. Hice caso a mi interior cuando me “propuso” esta experiencia. Por alguna razón estaba en lo cierto. Poco a poco se ha tejido alrededor nuestro una red formada por hilos invisibles que lejos de atraparnos en ella, ha contribuido a unir a algunas personas con cierta afinidad.
* * *

En la distancia avistamos a José Luís, que camina junto a su perro. Celia saluda al hombre y llama al animal, que en un principio no atina a encontrar a su ama. Una vez lo hace y llega junto a ella, la honra a su propia manera dando saltos de alegría. Un momento divertido que no dudo en recoger con mi cámara. Recuerdo una graciosa frase de una entrada en su blog que habla sobre un paseo con su perro.


“Un hombre, bien parecido; de mediana edad; se acerca, en sentido contrario a nosotros, y nos mira a mí y a mi acompañante; sí...sí, en ese orden; con ojillos de no sé qué…”

Nos unimos a su marido para después continuar nuestra andadura hasta la Sidrería de Fernando un ex camarero del Molinón que nos atiende con esa hospitalidad que caracteriza a esta buena gente.

Una cena para recordar. En un momento de la misma Fernando pone sobre la mesa la tan ansiada Fabada Asturiana que no habíamos tenido ocasión de probar todavía. Un detalle de José Luís que en todo momento se muestra solícito ante nuestros deseos.

Historias que se cuentan solas. Como aquellas en su día anónimas, narradas ahora por caras conocidas. Una amistad que se comparte. Mientras miro y busco, pienso en mi propia historia. Unos amigos, que han decidido pasar una velada juntos, para conocerse un poco más.

Unos cafés y la despedida para el amable dueño del local. Algún día volveremos también aquí. En el exterior, una luna se muestra casi en plenitud. Paseamos los cuatro hasta nuestro coche. La tranquilidad invade a esa hora las calles. Una despedida y un “hasta mañana”.

Ultimo día en Gijón. Pero todavía nos espera alguna sorpresa…